jueves, 29 de octubre de 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
LA CORONA DE MADERA
Hans Christian Andersen
- Te ofreceré una pintura más de Suecia, dijo la Luna – Entre espesos bosques, cerca de las playas melancólicas del Roxen, se levanta la bella iglesia del convento de Wreta. Mis rayos cayeron a través de una reja del muro, dentro de un amplio subterráneo donde duermen los reyes en sus tumbas de mármol. Una corona real brilla en la pared sobre ellos, como emblema de la gloria del mundo. Una corona real, pero hecha en madera pintada y sostenida por un taco clavado en la pared. La carcoma ha atravesado, royendo aquella corona dorada; la araña ha tejido su tela desde la corona de la urna funeraria. La telaraña es una bandera de luto, frágil y efímera como el duelo de los mortales. ¡Qué tranquilo es el sueño de aquellos reyes! Yo recuerdo muy bien cómo eran; me parece ver aún la confiada sonrisa en aquellos labios con tanta autoridad y decisión pronunciaban palabras de gozo, de pena.
- Te ofreceré una pintura más de Suecia, dijo la Luna – Entre espesos bosques, cerca de las playas melancólicas del Roxen, se levanta la bella iglesia del convento de Wreta. Mis rayos cayeron a través de una reja del muro, dentro de un amplio subterráneo donde duermen los reyes en sus tumbas de mármol. Una corona real brilla en la pared sobre ellos, como emblema de la gloria del mundo. Una corona real, pero hecha en madera pintada y sostenida por un taco clavado en la pared. La carcoma ha atravesado, royendo aquella corona dorada; la araña ha tejido su tela desde la corona de la urna funeraria. La telaraña es una bandera de luto, frágil y efímera como el duelo de los mortales. ¡Qué tranquilo es el sueño de aquellos reyes! Yo recuerdo muy bien cómo eran; me parece ver aún la confiada sonrisa en aquellos labios con tanta autoridad y decisión pronunciaban palabras de gozo, de pena.
Cuando penetra el barco entre las montañas, como una nave del país de las hadas, más de un extranjero se dirige a la iglesia y visita el subterráneo sepulcral. Pregunta el nombre de los reyes, y los nombres resuenan con un sonido muerto y olvidado. Mira la corona carcomida y, si es de espíritu piadoso, siente una tristeza invadir su sonrisa. ¡Dormid, oh muertos! La luna os recuerda, La luna envía sus fríos resplandores a través de la noche, hacia vuestro reino silencioso, sobre el cual cuelga una corona de madera.
FIN
Puede ser el texto más hermoso que yo haya leído vez alguna.
En ruso también es hermoso:
«А вот тебе еще картинка! — начал месяц. — Близ унылого берега Рокса стоит окруженный темными соснами древний монастырь «Врета». Луч мой скользнул между прутьями оконной решетки и осветил высокие своды, под которыми покоятся в каменных гробницах короли. Над ними прикреплена к стене эмблема земного величия — королевская корона. Она, впрочем, деревянная и только покрыта позолотою; поддерживает ее деревянный колышек, вбитый в стену. Вызолоченное дерево уже источено червями, от короны к гробницам протянута пауком воздушная сеть; это траурный флер, такой же недолговечный, как и печаль по умершим!.. Как тихо спят они! А я еще помню их всех так ясно! Так живо вижу горделивую улыбку на их устах, властно вещавших народу и горе и радость! Пока пароход переползает, как улитка, через горы, в монастырь заходит иногда путник и спрашивает имена погребенных под этими сводами королей, но они звучат для него чем-то давно позабытым, мертвым. Он смотрит на источенную червями корону и невольно улыбается; если, однако, он человек благочестивый, в улыбке его сквозит грусть. Спите же, мертвецы! Месяц помнит вас, месяц шлет ночью свои холодные лучи в ваше тихое царство, где вас венчает деревянная корона!.. »
martes, 27 de octubre de 2009
jueves, 22 de octubre de 2009
Allegro con fuoco
En septiembre de 1892, el compositor checo Antonín Dvořák (dvórzhak) se trasladó a Estados Unidos. Durante su estancia en dicho país compuso, entre otras obras, la Sinfonía n.º 9 en mi menor, conocida como "Del Nuevo Mundo"(Novosvětská ).
Dvořák compuso esta obra entre el 10 de enero y el 24 de mayo de 1893 y se estrenó el 15 de diciembre del mismo año en el Carnegie Hall de Nueva York, dirigiendo Anton Seidl la Orquesta Filarmónica de la ciudad.
Este es el movimiento más conocido de esta obra, a mi me gusta desde que yo era muchacho:
http://www.youtube.com/watch?v=KtE3P8Z15Pk
http://www.youtube.com/watch?v=r-XZpN6XtKY
Dvořák compuso esta obra entre el 10 de enero y el 24 de mayo de 1893 y se estrenó el 15 de diciembre del mismo año en el Carnegie Hall de Nueva York, dirigiendo Anton Seidl la Orquesta Filarmónica de la ciudad.
Este es el movimiento más conocido de esta obra, a mi me gusta desde que yo era muchacho:
http://www.youtube.com/watch?v=KtE3P8Z15Pk
http://www.youtube.com/watch?v=r-XZpN6XtKY
martes, 20 de octubre de 2009
Tres malas razones - según R. Dawkins
Tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación".
La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición. El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.
La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga alguien sólo porque es la autoridad, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.
También en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante.
Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?
Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias
La próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.
Tomado de:
Buenas y malas razones para creer
Por Richard Dawkins
La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición. El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.
La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga alguien sólo porque es la autoridad, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.
También en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante.
Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?
Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias
La próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.
Tomado de:
Buenas y malas razones para creer
Por Richard Dawkins
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